El correcto uso del español es uno de los radicalismos que conservo. Aunque no lo practique con perfección, me gusta saber sus normas, trato de difundirlas con modestia en mi radio de alcance y vivo a la caza de gazapos propios y ajenos que me permitan acercarme al ejercicio ideal que he construido.Pertenezco a una especie en vía de extinción.
Ya sólo leo los comentarios que se publican en la web y en la redes con intereses sociológicos, y sin embargo no logro controlar la sensación de dolor, malestar y rabia ante tanto yerro, ante tanta carencia, ante tanta desidia.
Durante mucho tiempo me resistí a creer que ésta era una batalla perdida. Pero cuando quien se equivoca no tiene el menor atisbo de duda y se atreve a tachar y hasta pontificar sobre su base errónea, es evidente que no hay retorno. Para ilustrar puedo decir que perdí la cuenta de las veces que he tenido que explicar en qué casos debe usarse el 'de que', ante personas convencidas y públicamente defensoras 'de que' siempre es incorrecto utilizarlo.
No saben cuánto lamento aceptarlo... por mí y por la frustración de decenas de amigos e interesantes desconocidos que comparten esta causa.
La historia ya lo ha mostrado. Aplicaciones que en el pasado fueron censuradas por la Real Academia, hoy son aceptadas. Es parte de la evolución del idioma. Un proceso que se cumple en virtud de lo registrado en la lengua escrita, principalmente la lengua literaria, y de otro lado, por lo amplio, general, común y corriente que se vuelva un uso.
Si en la cantidad de textos que se editan es cada vez más normal encontrar desaciertos, y si se habla como se habla y se escribe como se escribe, ¿qué podemos esperar?
6 comentarios:
Qué desesperanzador y qué cierto.
De todos modos quiero creer que existe alguna diferencia entre quien utiliza bien el idioma y quien lo maltrata. No tiene que ver con cerrar los ojos a las nuevas corrientes, sino con utilizar la bella herramienta del lenguaje con mínimo respeto.
Y creo que sí, que sí existe una diferencia... y te hago la analogía con la música: aunque hoy cualquiera pueda hacer un disco y haya público para todo, muy pocos pondrán en el mismo lugar a Delfín Quispe y a los Beatles.
Yo, por ejemplo, prefiero siempre leerte a vos... y no es sólo parcialidad del corazón.
Decir bien, no es siempre sinonimo de pensar bien, o hacer bien, pero es un muy buen indicio
Después de esta ausencia encuentro una larga pero grata tarea de leer tus bellas ideas, tan bien escritas
Saludos te envían desde Argos hasta Lucila Gozáles de Cháves
El otro día estaba cocinando y me acerqué corriendo al msn para ver si había alguna novedad. Vi que mi hermana me decía algo y le respondí a las prisas sin leer lo que ella había dicho:
- estoy cocinando, ahora buelbo
- Ve, pero cuando vuelvas, vuelve con buena ortografía.
Cuando finalmente regresé y vi su broma, le dije:
- ayayay, ¿a poco sí muy defensora del lenguaje?
Y me salió con algo lindísimo:
- Claaaaaaaaaaaaaaaaro, es mío y lo tengo que cuidar.
Y yo siempre he estado partido en dos por un dilema: de un lado tengo el impulso natural de defender el lenguaje a muerte, y por el otro sé, y me encanta, que el lenguaje está destinado a mudar. A mutar.
A mí lo que siempre me recuerda el punto medio es esa gente que por pereza saca el argumento de que el lenguaje es libre y mutante. Por la flojera de aprender a usarlo, prefieren hacerlo pedazos y eso, mi estimada, es simplemente inaceptable. La rebeldía se comprende. La naturaleza cambiante de las cosas es buena, pero la ignorancia por pereza es un crimen. Creo que eso es contra lo que luchamos. Y en esa lucha, me da gusto encontrarnos en la misma trinchera. ¿Que es una lucha perdida? Claro que lo es, por eso mismo es tan bella y por eso mismo el solo lucharla es ganarla. Que al final el lenguaje sea lo que tenga que ser, nosotros nos vamos a morir usándolo bien.
A mí me gusta encontrarle un buen lugar a cada palabra en una oración. Y un excelente espacio a la oración dentro de un párrafo. Sufro horrores cuando leo textos escritos al descuido y disfruto muchísimo cuando cada palabra es un tesoro del vocabulario puesto en el lugar preciso. Suena cursi, pero yo más bien lo veo como algo lúdico.
Uno de los disfrutes de tu blog es justamente eso.
Un abrazo.
Me emociona pensar que internet le dio la posibilidad, a millones de personas, de hacer uso de su natural deseo de expresarse y manifestarse, sacándolos de su anónima presencia. Toda una conquista democrática, que ya no necesita la venia de ningún santum santorum editorial. Nadie necesita ahora permisos por decir, escribir y publicar lo que se siente. Ya nadie te censura ni puede coartar ese impulso de expresar lo que se siente. Este nuevo mundo, el idioma vive una transformación, tan grande a mi parecer, como la que sufrió luego de la conquista de América, donde nuevos vocablos inundaron el mundo, todo, para enriquecerlo finalmente. Ese organismo dinámico que es el lenguaje ya lo necesitaba, anquilosado por años de tiranía editorial. ¡Qué vueno!
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